Se me había olvidado compartir con ustedes una experiencia interesante. Como les había comentado anteriormente, estoy planeando un viaje a Guatemala con mi papá y como siempre sucede, mi querido progenitor había olvidado un detallito…que su pasaporte estaba vencido. Ni cortos ni perezosos nos fuimos al consulado de Guatemala en Los Ángeles a hacer el tramite. Tuvimos que estar allá a las 7 de la mañana para hacer cola y no quedarnos ahí todo el día. Nos la pasamos bien y todo, ya que hasta entretenimiento hay para no aburrirse haciendo cola. No, no se vayan a imaginar a algún comediante o algún payaso o algo, fue un joven que trabaja con una fundación con la cual colabora el consulado y en lo que nos platicaba de la fundación también nos contaba algunos chistes…bien divertido el joven. Después del entretenimiento nos pasaron a pedir nuestra contribución a la fundación…para que vean que nada es gratis.
Bueno, hasta ahí llego la buena suerte porque cuando mi papá recibió su pasaporte dos días después, nos dimos cuenta que la persona que lo proceso cometió un error en el lugar de nacimiento de mi papá. Se imaginarán como se puso mi padre...no podía creerlo y estaba súper enojado. Este miércoles fuimos de regreso a corregir el pasaporte y claro, la ineptitud de algunas personas es increíble. El empleado consular se atrevió a decirle a mi papá que era su culpa y que eso se iba a convertir en un problema mayor. El pobre no sabía con quien se estaba metiendo. Mi papá no es uno para quedarse callado, conoce muy bien sus derechos y no se intimida fácilmente. Al final, el supervisor arreglo todo y ahora tenemos que esperar una semana y media para recibir el nuevo pasaporte. Hasta que no lo tengamos, el viaje está pendiente…espero que podamos viajar la primera semana de noviembre. Por cierto, que voy a ir preparada para tomar muchas fotos…¡ya las verán! :-)
