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sábado, 20 de octubre de 2007

Un Día en el Consulado


Se me había olvidado compartir con ustedes una experiencia interesante. Como les había comentado anteriormente, estoy planeando un viaje a Guatemala con mi papá y como siempre sucede, mi querido progenitor había olvidado un detallito…que su pasaporte estaba vencido. Ni cortos ni perezosos nos fuimos al consulado de Guatemala en Los Ángeles a hacer el tramite. Tuvimos que estar allá a las 7 de la mañana para hacer cola y no quedarnos ahí todo el día. Nos la pasamos bien y todo, ya que hasta entretenimiento hay para no aburrirse haciendo cola. No, no se vayan a imaginar a algún comediante o algún payaso o algo, fue un joven que trabaja con una fundación con la cual colabora el consulado y en lo que nos platicaba de la fundación también nos contaba algunos chistes…bien divertido el joven. Después del entretenimiento nos pasaron a pedir nuestra contribución a la fundación…para que vean que nada es gratis.

Bueno, en eso llegaron las ocho de la mañana y a tomar número para seguir esperando. Pasamos a un salón donde se espera a que le llamen a uno para saber que tramite va a hacer. Lo interesante del caso es que al tener que estar esperando, es uno vulnerable a todos los que llegan a vender sus CDs, videos, casas, prestamos hipotecarios y hasta a dar clases de salud (el día que nos toco ir estaban dando una charla acerca de enfermedades de transmisión sexual…bastante incómodo la verdad, especialmente si no te has tomado al menos una tasita de café para poner un poco de atención). Al final, es bastante entretenido pasar un rato en Guatemala porque al fin y al cabo es estar con nuestra gente. Hasta un reportero de Noti 7 andaba por ahí platicando con algunas personas y haciendo su reportaje. Hasta ahí todo bien…estábamos de regreso antes del mediodía y con la seguridad de que el pasaporte estaría listo en dos días.

Bueno, hasta ahí llego la buena suerte porque cuando mi papá recibió su pasaporte dos días después, nos dimos cuenta que la persona que lo proceso cometió un error en el lugar de nacimiento de mi papá. Se imaginarán como se puso mi padre...no podía creerlo y estaba súper enojado. Este miércoles fuimos de regreso a corregir el pasaporte y claro, la ineptitud de algunas personas es increíble. El empleado consular se atrevió a decirle a mi papá que era su culpa y que eso se iba a convertir en un problema mayor. El pobre no sabía con quien se estaba metiendo. Mi papá no es uno para quedarse callado, conoce muy bien sus derechos y no se intimida fácilmente. Al final, el supervisor arreglo todo y ahora tenemos que esperar una semana y media para recibir el nuevo pasaporte. Hasta que no lo tengamos, el viaje está pendiente…espero que podamos viajar la primera semana de noviembre. Por cierto, que voy a ir preparada para tomar muchas fotos…¡ya las verán! :-)